Conseguì huir de Obaba.
Cientos de curvas para una sòla carrrtera, una sòla carretera para cientos de viejas familas, todas perdurables eternamente en Obaba.
¿Has sentido alguna vez el ensordecedor sonido de una bìpara lengua de un lagarto perforando tu tìmpano?, quizà no lo recuerdes, pues lo primero que se comen al llegar al cerebro es la parte de los recuerdos, especialmente cualquier brizna de memoria relacionada con el dolor. En ocasiones dejan el resto y te permiten poder pensar, sòlo cuando saben que vas a quedarte, si en algùn momento perciben tus dudas acaban con tu lucided.
Es un miedo irracional, quiero decir que, que no se porque lo sentìa, pero cada vez era mayor y se iva apoderando de todo mi cuerpo, encendì la càmara tan sòlo para no oir el silencio.
La señorita paciente.
Veinticinco años de soledad dibujaban en su rostro inocencia y tristeza, decenas de noches a la espera convirtieron su paciencia e ilusiòn en obsesiòn por distraerse. Contarlo todo se convertiò en una entretenida constumbre, que tambièn despejaba su cabeza, pensaba la maestra. El deseo de morir era casi tan fuerte como el de transmitir su mundo interno. Asì fuè como se enamorò del abrazo de una sonrisa, para huir no muy lejos, atrapada por la montaña, en compañìa del amor de su alumno màs adulto.
El crimen de la compañìa.
Ella vivìa en su cabeza, quiero decir que, cualquier sitio es bueno para vivìr si uno està a gusto, y ella vivìa allì. No estuvo allì desde siempre, hubo un tiempo en que vivìa fuera y podìa ir donde quisiera sin preguntar, entonces parecìa libre pero no era felìz y eso convertìa su libertad en una jaula. Asì que hundiò sus pulmones en el rìo para enjaular la mente de su hermano.
El origen de la locura o el odio, es el mismo lugar donde se inica la razòn y el amor, la mente de uno mismo...
Su niñez se convirtiò en su destino.
Ser un niño raro es cruel, pero invita a la imaginaciòn y los sueños, y la curiosidad continùa vigente. Sigue siendo un niño y como tal prefiere la fantasìa a la realidad, sobre todo si esta es màs placentera. Aprender, sentir y vivir esa fantasìa fuè su realidad. Pero cuando tu mejor amiga no contesta a tus cartas, sòlo puedes esperar. El niño que esperando y esperando crece y triunfa sin haber sabido adaptarse a la realidad.
¿Has sentido alguna vez el ensordecedor sonido de una bìpara lengua de un lagarto perforando tu tìmpano?, quizà no lo recuerdes, pues lo primero que se comen al llegar al cerebro es la parte de los recuerdos, especialmente cualquier brizna de memoria relacionada con el dolor. En ocasiones dejan el resto y te permiten poder pensar, sòlo cuando saben que vas a quedarte, si en algùn momento perciben tus dudas acaban con tu lucided.
Es un miedo irracional, quiero decir que, que no se porque lo sentìa, pero cada vez era mayor y se iva apoderando de todo mi cuerpo, encendì la càmara tan sòlo para no oir el silencio.
La señorita paciente.
Veinticinco años de soledad dibujaban en su rostro inocencia y tristeza, decenas de noches a la espera convirtieron su paciencia e ilusiòn en obsesiòn por distraerse. Contarlo todo se convertiò en una entretenida constumbre, que tambièn despejaba su cabeza, pensaba la maestra. El deseo de morir era casi tan fuerte como el de transmitir su mundo interno. Asì fuè como se enamorò del abrazo de una sonrisa, para huir no muy lejos, atrapada por la montaña, en compañìa del amor de su alumno màs adulto.
El crimen de la compañìa.
Ella vivìa en su cabeza, quiero decir que, cualquier sitio es bueno para vivìr si uno està a gusto, y ella vivìa allì. No estuvo allì desde siempre, hubo un tiempo en que vivìa fuera y podìa ir donde quisiera sin preguntar, entonces parecìa libre pero no era felìz y eso convertìa su libertad en una jaula. Asì que hundiò sus pulmones en el rìo para enjaular la mente de su hermano.
El origen de la locura o el odio, es el mismo lugar donde se inica la razòn y el amor, la mente de uno mismo...
Su niñez se convirtiò en su destino.
Ser un niño raro es cruel, pero invita a la imaginaciòn y los sueños, y la curiosidad continùa vigente. Sigue siendo un niño y como tal prefiere la fantasìa a la realidad, sobre todo si esta es màs placentera. Aprender, sentir y vivir esa fantasìa fuè su realidad. Pero cuando tu mejor amiga no contesta a tus cartas, sòlo puedes esperar. El niño que esperando y esperando crece y triunfa sin haber sabido adaptarse a la realidad.

2 Comments:
uno no imagina lo frustrante qe puede resultar a veces ser maestra...
esto no lo firma bohemia, lo firma:
--> La niña que esperando y esperando crece y fracasa sin haber sabido adaptarse a la realidad <--
Aquella niña fracasò en algunas èpocas de su vida, pero triunfò en otras que extramente se empeña en olvidar, y eso que eran parte de su mètodo de enseñananza...
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